El profesor del Magíster de Gestión en Salud, Víctor Inostroza, fue coautor del Informe de Sistematización, Ética, Gobernanza y Reproducibilidad en Ciencia de Datos y Salud Pública, desarrollado por la Universidad de Chile y el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS). El documento analiza los desafíos éticos y de gobernanza asociados al uso de datos en salud, proponiendo lineamientos para fortalecer el desarrollo responsable de la salud digital en Chile.
¿Qué significó para usted participar como coautor en este informe?
Participar como coautor fue una experiencia muy valiosa, porque me permitió aportar a una discusión clave para el país. Este trabajo aborda cómo utilizamos los datos en salud de manera ética y responsable, poniendo siempre en el centro a las personas y el impacto que estas decisiones tienen en su bienestar.
¿Por qué este documento representa un hito para la salud digital en Chile?
Porque reúne a distintos actores del ecosistema de salud en torno a una visión común sobre ética, gobernanza y reproducibilidad. Además de diagnosticar desafíos, propone lineamientos concretos para avanzar hacia un uso más responsable de los datos en beneficio del bien común.
¿Cuáles son los principales desafíos éticos que enfrenta hoy la ciencia de datos en salud pública?
Uno de los mayores desafíos es evitar que las desigualdades existentes se reproduzcan en los datos y, posteriormente, en las decisiones que se toman a partir de ellos. A esto se suman temas como la privacidad, la transparencia, la calidad de la información y el uso responsable de algoritmos.
¿Qué rol juega la gobernanza en el uso responsable de datos clínicos a gran escala?
La gobernanza es fundamental porque establece reglas claras, define responsabilidades y genera confianza entre los distintos actores del sistema. Una buena gobernanza no limita la innovación, sino que le entrega dirección y asegura que la tecnología esté al servicio de las personas.
¿Cómo puede influir este informe en la toma de decisiones o en políticas públicas?
El informe ofrece una base sólida para diseñar políticas públicas en salud digital con una mirada más amplia y responsable. Invita a reflexionar sobre para qué se recopilan los datos, quiénes se benefician de ellos y cómo se resguardan los derechos de las personas.
¿Qué papel deben asumir las universidades en el desarrollo ético de la salud digital?
Las universidades tienen un rol clave en la formación de profesionales, la generación de evidencia y la vinculación con las políticas públicas. En salud digital, además de enseñar herramientas tecnológicas, deben promover una comprensión profunda de sus implicancias éticas y sociales.
¿Cuáles son los próximos desafíos para Chile en materia de datos, salud pública y equidad?
Los principales desafíos son mejorar la interoperabilidad de los sistemas, fortalecer la calidad de los datos, reducir brechas territoriales y avanzar en una protección efectiva de los derechos de las personas. También es fundamental desarrollar capacidades humanas y liderazgos preparados para este nuevo escenario.
¿Qué mensaje le daría a estudiantes o profesionales interesados en este cruce entre salud y ciencia de datos?
Estamos viviendo una transformación profunda que abre grandes oportunidades para mejorar la salud de las personas. Mi invitación es a formarse con rigurosidad, mantenerse actualizados y recordar siempre que detrás de cada dato existen personas, comunidades y realidades que merecen ser comprendidas y respetadas.
