Durante el año 2025, un grupo de 6 estudiantes del último año de la carrera de Odontología de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad del Desarrollo, sede Concepción, desarrollaron una serie de intervenciones de promoción y educación en el marco de su internado clínico asistencial. Estas actividades, llevadas a cabo en diversos campos clínicos de comunas como Laja, San Pedro de la Paz, Chiguayante y Concepción, se centraron en el abordaje de la salud oral de forma inclusiva para pacientes con Necesidades Especiales de Atención en Salud (NANEAS) y Trastorno del Espectro Autista (TEA). A través de la desensibilización sistemática y la adaptación del entorno clínico, los futuros profesionales de la salud lograron impactar de manera positiva en la experiencia odontológica de un total de 308 personas, abarcando tanto a pacientes como a sus respectivos cuidadores, educadoras y equipos multidisciplinarios de los recintos asistenciales.
Las iniciativas buscaron mitigar las barreras de acceso y disminuir la ansiedad o sobreestimulación sensorial que usualmente enfrentan estos grupos vulnerables durante la atención dental convencional. Para ello, los internos diseñaron metodologías didácticas que incluyeron apoyos visuales adaptados, dinámicas educativas y láminas anticipatorias con imágenes reales que secuencian de forma clara cada paso de la consulta odontológica. Estos recursos se implementaron en recintos como el CESFAM Juan Soto Fernández, el CESFAM Chiguayante y el CESFAM Candelaria, instancias donde además se capacitó a profesionales de otras áreas para asegurar un acompañamiento integral y sostenible en el tiempo, reforzando el fuerte compromiso de responsabilidad pública y la excelencia clínica que caracteriza a la Universidad del Desarrollo.
De manera particular, destacó la intervención interactiva desarrollada en el Hospital de Laja por los estudiantes internos Dominique Campbell y Javier Ulloa, dirigida a niños con necesidades especiales, educadoras y cuidadores de la comuna. Esta jornada sobresalió por su enfoque lúdico y altamente visual, utilizando la dinámica interactiva del «diente feliz versus diente triste» para enseñar de forma lúdica la selección de alimentos cariogénicos, complementada con videos educativos de técnicas de cepillado y la entrega de kits de higiene personalizados. Esta actividad no solo facilitó un aprendizaje significativo en un entorno seguro y de confianza para los niños, sino que también entregó herramientas prácticas y de apoyo directo a las familias, consolidando un modelo de vinculación con el medio profundamente humano y comprometido con la equidad en salud.




