Internados en zonas rurales: Una excelente opción para ayudar a la comunidad

Jael Vergara, alumna de Nutrición y Dietética, eligió este camino, por lo que actualmente se desempeña como interna en Trehuaco.

Son varios los alumnos de Nutrición y Dietética UDD que optan por desarrollar sus internados en localidades alejadas de centros urbanos. Este es el caso de Jael Vergara quien decidió armar sus maletas e irse a Trehuaco, una pequeña comuna que se ubica al sur de Coelemu, a aprender más sobre el área de Salud Pública.

– ¿Cómo nace la idea de realizar el internado en Trehuaco?

Por lo que comentaban mis profesores me pareció interesante. Además, el año pasado participé en el proyecto de Responsabilidad Pública de la Facultad Sonríe Salud en el que se trabajó directamente con la población rural. Ahí salíamos a hacer visitas y atendíamos a pacientes con una realidad muy, pero muy distinta a la de la ciudad.

Desde ese momento, supe que lo mío iba por esa área y como en la carrera estaba la posibilidad de realizar el internado en Trehuaco, no lo pensé dos veces y postulé como primera opción. Y aquí estoy,muy feliz, trabajando con una población muy cercana, respetuosa y agradecida por todo lo que uno hace por ellos.

– ¿Qué te ha parecido la experiencia hasta ahora?

Excelente,  pero a la vez difícil, porque en esta localidad la población no posee muchos recursos económicos y, por ende, el prescribir una pauta de alimentación se hace más complejo que al estar en la cuidad.

La disponibilidad de alimentos es otro factor influyente que afecta en la alimentación de los pobladores. Pero creo que ahí está lo lindo, en poder innovar y adaptarse a la realidad de los demás, en donde se puede lograr estar saludable y adoptar una dieta con calidad y nutritiva.

–  ¿Alguna anécdota que quieras compartir?

Hay una gran cantidad de adultos mayores en Trehuaco, por lo que pasan muchas cosas divertidas, porque, además, son bien llevados a su idea. Un día estábamos en una posta y llega una abuelita a nuestra consulta, exigiendo sus medicamentos. La enviamos al médico y se lo dieron, se fue a su casa y después volvió para que se los cambiaran, porque a ella no le gustaban esos y quería otros ¡Ella los quería elegir a su pinta!

También me ha pasado que a veces uno les pregunta la edad y se ponen más ¡Un abuelito dijo que tenía 142 años! La verdad es que todos nos reímos, porque apenas tenía 70. Con paso muy bien con las historias y anécdotas de los adultos mayores.

Compartir